El dinero va en los pedales, no en la base
Si tienes que elegir, gástate el dinero en los pedales. Todo el mundo que empieza se obsesiona con los newton metro de la base, y la verdad que lo que te cambia los tiempos es el freno.
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Presión contra recorrido
Una pedalera normal mide cuánto has movido el pedal, y una de célula de carga mide la fuerza con la que aprietas. Dicho así suena a detalle técnico, pero en la práctica cambia la forma de frenar entera: con una de recorrido frenas moviendo el pie, y con una de célula de carga frenas con toda la pierna, apoyándote.
Y ahí está lo bueno, que la memoria muscular es mucho más precisa por fuerza que por posición. Tu pierna sabe lo que son veinte kilos de presión mejor que lo que son dos centímetros de recorrido, y eso se nota sobre todo en el trail braking, que es donde se ganan las décimas. Pero no es solo cuestión de tiempos: en sensaciones también ganas un montón con un buen freno.
Mi camino, que son dos saltos
Yo jugué mucho con el Logitech G27, y sus pedales me servían perfectamente para jugar, pero al pasarme a unos Moza SR-P Lite mejoré muchísimo. Mejor construidos, mejor tacto, otra cosa. Eso sí, los Lite siguen siendo de recorrido, no llevan célula de carga: lo que gané ahí fue calidad de pedal, no una forma distinta de frenar.
La célula de carga no llegó hasta los Cammus LC100, y ese es el salto que de verdad te cambia cómo frenas. Además el pedal de los Lite era pequeño, y los LC100 son más grandes y mucho más consistentes, que al final es lo que te deja repetir la misma frenada vuelta tras vuelta.
Eso sí, el primer día con los LC100 es todo hacer pruebas y configurar hasta dar con un buen tacto. Al ser más completos tienen más cosas que ajustar, en el software y en el hardware, porque llevan elastómero y muelles y hay que ir tocando hasta que te va.
La curva de frenada lo explica todo
Lo que mejor enseña la diferencia es la curva del software, esa en la que repartes el porcentaje de recorrido y de fuerza. Con los Lite le tenía que meter curva para que al principio no frenara tan fuerte, y así ser más progresivo y tener más tacto haciendo trail braking.
Con los LC100 ya no necesito tanta curva: de hecho la tengo en diagonal, o sea prácticamente recta. Y eso es justo la señal de que la pedalera es buena, que hace sola lo que antes tenías que ir corrigiendo por software.
Qué cuesta esto
No hace falta irse muy arriba. Hoy hay pedaleras con célula de carga desde unos 150 euros, y los Cammus LC100 que uso yo están sobre los 260. Comparado con lo que cuesta subir de base, es poco dinero para el salto que das, y si vienes de unos pedales de los que traen los packs, el cambio lo notas desde la primera vuelta.
Cómo repartiría el presupuesto
Yo intentaría meter siempre el 60% del presupuesto en unos buenos pedales. Si tienes 600 euros para la base y la pedalera, eso son 360 para los pedales y 240 para la base. Ya sé que es justo al revés de lo que hace casi todo el mundo, y por eso lo digo.
La excepción es si tu prioridad es el volante y tienes claro que más adelante vas a actualizar la pedalera. Eso es válido y mucha gente lo hace. Pero si se puede, lo más importante son unos buenos pedales.